Declararse en quiebra

Declararse en quiebra: una opción frente a las deudas

Cuando las deudas son insoportables, existe una herramienta legal que nos permite tratar de superar la situación lo mejor posible. Si bien es algo que tiene sus desventajas, tiene otras muchas ventajas muy interesantes, como es la posibilidad de evitar que nos embarguen algunos bienes, la condonación de deudas sin garantías, la posibilidad de acogerse a un plan de pagos, etc.

Para declarar nuestra bancarrota, vamos a necesitar seguir unos pasos muy definidos.

  1. Contrate a un abogado

Aunque la situación sea económicamente complicada, un abogado va a facilitarnos mucho el proceso, y evitará que se rechace nuestra solicitud de quiebra por haber entregado erróneamente la documentación. Nos evitará muchas molestias, y hará que el proceso sea más seguro, más controlado.

Si no pudiéramos pagar sus honorarios, podemos solicitar información en la oficina local de Ayuda Legal, que puede que nos asesoren en el proceso, o nos indiquen si existen abogados con tarifas bajas o gratuitos que puedan encargarse de nuestro caso. Influye nuestra situación: si estamos por debajo del umbral de pobreza, tenemos niños a nuestro cargo, etc.

  1. Asesórese con un consultor crediticio al consumidor

La ley federal de quiebras nos indica que tenemos 180 días para que una entidad aprobada nos asesore sobre créditos al consumidor, aunque es recomendable hacerlo antes. Este consultor nos va a informar con total claridad sobre las diferentes opciones y consecuencias, así que lo mejor es conocer todos los detalles antes de comenzar con el proceso.

Este servicio lo ofrecen entidades sin ánimo de lucro, pero eso no quiere decir que sea gratuito. Hemos de buscar con calma al mejor consultor para nuestra situación.

  1. Seleccione el capítulo

La ley presenta dos alternativas y nos podemos acoger a una de ellas.

  • Protección por el Capítulo 7: Es el llamado “nuevo comienzo”. Se liquidan todos los activos, se condonan deudas sin garantías e impuestos que superen los 3 años de antigüedad (con ciertos criterios a cumplir), se pueden proteger del embargo algunos bienes (en algunos estados puede incluirse la vivienda familiar), etc. Es una opción habitual para personas con un nivel de ingresos muy bajo o incluso nulo.
  • Protección por el Capítulo 13: Es un proceso que inicia un plan de pagos, controlado por un fideicomisario que se encargará de distribuir las cantidades entre los acreedores, y se ajustará a su capacidad de pago de forma programada. Es una opción buena para quién posee ingresos, pero le agobian las deudas en un momento dado (por facturas médicas, pérdida temporal de empleo, enfermedad, etc.)
  1. Presente los documentos

Ya disponemos del asesoramiento que necesitábamos, y un abogado que nos ayuda en el proceso. Si no fuera así porque no podemos pagarlos, trataremos siempre de obtener un asesoramiento gratuito antes de comenzar con la presentación de la solicitud de bancarrota.

Hay muchas organizaciones sin ánimo de lucro de carácter social que pueden ayudar si no se posee ningún ingreso. Normalmente, las oficinas de servicios sociales y ayuda a la comunidad de cada ciudad tienen información al respecto.

Se debe preparar una documentación que variará según el caso, pero que no es sencilla, por eso el abogado es muy recomendable. Esta documentación va a detallar los activos que posee y su valor, la lista de acreedores con sus datos de contacto, etc.

Cuando presentemos la declaración, con el capítulo que más nos convenga, se pagarán las tasas (alrededor de los $300, pueden existir más cuotas) y comenzará un período de comunicación a los acreedores. Todo queda paralizado, y ya no podrán contactar de nuevo con usted.

  1. Reunión con los acreedores

Una vez pasado un tiempo, recibirá una notificación para presentarse a la reunión con sus acreedores, donde se examinará la documentación presentada, verificando su validez, y se le informará de sus derechos y deberes, para que sepa así las consecuencias de su petición.

  1. Elaboración del plan

Según nuestra situación y el capítulo bajo el que hemos solicitado la quiebra, se determinará cómo se procederá en adelante. Si nos acogimos al capítulo 13 se programará un plan de pagos de entre 3 y 5 años. Si fue por el capítulo 7, se examinarán los activos y se tratarán de saldar las deudas siguiendo un orden determinado, y el restante quedará exento o pendiente según su naturaleza.